Los atascos se pueden predecir fácilmente, lo difícil es que no sucedan

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Atascos de tráfico

Los atascos de tráfico son la contrapartida más molesta al hecho de movernos con nuestro propio coche por la ciudad, o desplazarnos desde donde vivimos al trabajo cada día. Cuando nos movemos por aquellas ciudades, que no tienen atascos parece que no tenemos un día normal. Ciertamente, el atasco es el máximo exponente de la ineficiencia: perdemos tiempo, perdemos salud (“gracias” al estrés), gastamos combustible inútilmente… Sabemos que va a haber tráfico denso e incluso atasco o retenciones a ciertas horas dentro de nuestro recorrido, pero parece que no podemos hacer nada para evitarlo.

Es más, existen herramientas matemáticas para predecir atascos, y la verdad es que son sorprendentemente sencillas, al menos en una primera aproximación. Un ejemplo sencillo que podemos poner en práctica ahora mismo en casa es coger un embudo, y verter agua en él. Si la vertemos a un ritmo lo suficientemente bajo, el embudo será capaz de tragar toda el agua. Si incrementamos el ritmo, tragará toda la que puede, y el resto irá llenando la copa del embudo. Si esto se sostiene en el tiempo, el embudo rebosará. Esa es la razón de ser del atasco: hay tantos coches que la carretera se desborda en su capacidad.

Las razones del atasco

Un atasco se forma por múltiples motivos. Uno de ellos es que superemos la capacidad de “transitabilidad” de una carretera, o sea, su capacidad para soportar X coches por segundo. El ejemplo anterior con el embudo es perfecto para ilustrar la congestión y el “desbordamiento” de la capacidad de la vía, que se suele dar en horas punta y en días señalados, como la salida o el regreso de vacaciones.

Atascos de tráfico

Otra causa es que, por algún motivo, se inutilice temporalmente un carril de circulación. Puede ser por un accidente o una avería, y lo que sucede es que en ese punto se reduce a la mitad la capacidad de la vía, y por añadidura empiezan a darse movimientos de impaciencia, adelantamientos más o menos “amistosos”, y el tráfico se resiente hasta el punto del atasco completo.

Uno de los fenómenos más curiosos con respecto a un atasco es la velocidad de propagación de la cola del mismo. A veces, si llegamos a una zona en donde los coches están parados, nos preguntamos “¿por qué no avanza nadie?”, “¿qué pasa en la cabecera?”, y lo que realmente sucede en el 99,99% de los casos es que la cabecera del atasco no está parada, pero avanza muy despacio.

Cuando un coche reduce anormalmente su velocidad, provoca que el que lo sigue reduzca también la suya y el efecto se comporta como una onda expansiva en el sentido de que, a medida que llegan más coches, deben reducir algo más su velocidad hasta que llega un momento en que los coches se paran. Este tipo de colas se estima que crece a razón de 5 metros por cada coche que llega.

Factores que contribuyen a evitar los atascos

Mantener una distancia de seguridad adecuada es beneficioso a la hora de evitar atascos, ya que esa distancia de seguridad puede absorber las variaciones en la velocidad de los coches, y minimizar las probabilidades de que se forme una cola incontrolable y un atasco de dimensiones considerables. Problema: ¿cuántos conductores mantienen, de verdad, una distancia adecuada? Y, ¿a cuántos de esos se les “cuela” otro coche?

Cambiarse de carril (compulsivamente) incide negativamente en el tráfico, por tanto no hacerlo contribuye a no entorpecer demasiado la circulación. Si hay atasco, es mejor quedarse en el carril que cambiarse, porque con el cambio hacemos que los coches del carril al que vamos, frenen, y los del carril que dejamos, aceleren. Y el atasco se alimenta.

Un atasco se puede evitar si conseguimos no sobrepasar la capacidad de la carretera. Si ésta admite, por ejemplo, 2000 coches a la hora, podemos hacer dos cosas: no llegar a los 200 coches/hora reduciendo el número de coches en circulación, o reduciendo la velocidad a la que circulan los que sí están. En plata: velocidades más bajas favorecen que no se forme un atasco. Por tanto, no vale llegar con prisas a las zonas donde es probable que haya un atasco.

Y por todo lo expuesto, los atascos son tan difíciles de evitar, pero son tan fáciles de predecir.

Fotos | César, Jeff Turner

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Una respuesta a Los atascos se pueden predecir fácilmente, lo difícil es que no sucedan

  1. pardillejo dijo:

    Existe un navegador gps para smartphones que ayuda a evitarlos Waze, es totalmente gratuito y muy efectivo en tiempo real.

    https://www.waze.com/es/

    Hace un tiempo Google compro Waze y se basa en su funcioonamiento para proveer a su navigator de la informacion de trafico.

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