La paradoja del ahorro, o por qué el ahorro extremo es perjudicial

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AhorroTodos ahorramos más en nuestro día a día. O al menos intentamos que nuestros gastos “inútiles” se reduzcan de forma que dispongamos de más dinero corriente para los gastos fijos, como la luz, el agua, la alimentación, ropa, vivienda. Es algo que se ha generalizado con la crisis y que en algunos casos se ha convertido en una religión, pero el ahorro extremo y generalizado puede traer consigo un efecto adverso en el que, en principio, nadie repararía: el colapso económico.

Es una forma un poco extremista de decir que si todos ahorramos y nadie gasta, no existe ninguna razón ni mecanismo para hacer que el dinero fluya y se cambie de manos, pasando de los consumidores a los comerciantes y de allí a los fabricantes, distribuidores, etc. Es decir, si nadie gasta en “cosas” como salir a cenar, comprarse un capricho, una pequeña joya, un libro, un disco,… la maquinaria se para y el resultado es todavía peor que el escenario de la crisis actual. Eso es la paradoja del ahorro, o de la frugalidad.

Para que esto suceda, es decir, para que la economía entrase en un punto peligroso debido al incremento del ahorro privado, tendría que darse una situación extrema. Es decir, que existiese una paranoia general que frenase lo suficiente el consumo favoreciendo el ahorro privado, que consiguiese “romper” la economía.

Lo cierto es que esto tiene todas las papeletas de ser una espiral en la que cuanto más ahorro exista y menos consumo, menos recaudación hay por parte del Estado, empeorando así la economía de forma general y provocando, a su vez, que haya más intenciones de ahorrar y menos de consumir. Esto tiene un límite, obviamente, y cada vez menos personas podrían ahorrar.

Con todo, tampoco se puede decir que en una situación de incertidumbre la gente se lance a consumir más que antes. En todo debe existir un equilibrio, y en el ahorro y el consumo también. Hay que decir que la paradoja del ahorro es una visión algo parcial de la realidad, porque si bien no se consume en bienes, digamos, directos, sí se invierte en ahorro. Por no complicar más las cosas, afortunadamente existe una solución a la paradoja del ahorro que niega que un menor consumo y unos menores beneficios de las empresas lleve necesariamente a un empeoramiento de la economía.

Lo cierto es que últimamente todos nos planteamos ahorrar dinero por si las cosas se ponen más feas, pero ¿ha bajado tanto el consumo como para que pueda suponer un peligro real para la economía?

Vía | Capital Libre
Foto | Images_of_Money

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Una respuesta a La paradoja del ahorro, o por qué el ahorro extremo es perjudicial

  1. Juan Pedro López dijo:

    Bajo mi punto de vista, la frugalidad en la situación actual de para que vivimos en este país, parece más bien una utopía si tenemos en cuenta que existen miles de personas, que no solo no pueden ahorrar porque viven al límite de sus posibilidades, si no que en muchos casos, ni siquiera, tienen ingresos para vivir. Considero prioritario que el estado deje de endeudarse en el exterior y active mecanismos para que todos los sectores de la economía de este país, comiencen a generar empleo y por extensión, riqueza. A partir de ahí, podemos empezar a hablar de frugalidad, aunque no está en nuestra idiosincrasia ahorrar mucho.

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